Hace años se comenzó a usar el término “Punto negro” para designar aquel punto o tramo de carretera que tuviera un índice de mortalidad por accidente de tráfico superior a la media. Con el tiempo se ha ido perfeccionando el término para acabar designando aquél tramo en el que hayan ocurrido tres accidentes de tráfico mortales o más con una separación máxima de 100 metros en un período total de un año.
Desde las Instituciones competentes se quiere fomentar el uso de un término distinto, no sólo en lo que se refiere a su denominación, sino en lo que respecta a sus características, pues el de “punto negro” es un termino muy relativo al no contemplar algunas variables importantes a la hora de valorar su especial peligrosidad. Éste nuevo término es TCA o “Tramo de Concentración de Accidentes”.
Después de ver las razones que han llevado a la Administración y los resultados estadísticos en los que se han apoyado para impulsar que en nuestras ciudades el límite máximo de velocidad sea de 30 km/h, ahora es momento de exponer los argumentos contrarios a dicha medida, no sin antes enumerar las ciudades pioneras en adoptar dicho límite.
Según los datos que maneja la DGT, el 80% de los accidentes de tráfico se producen en carretera y, sin embargo, el 53% de los accidentes con víctimas (muertos o con lesiones de diversa consideración) se produce en zonas urbanas.

La DGT es el organismo dependiente del Ministerio del Interior que explota los recursos y gestiona los fondos obtenidos para todo lo relativo al tráfico y a la seguridad vial. Son muchas las voces que se han alzado –entre ellas la de Accidente y Tráfico, compuesto por abogados especializados en tráfico- para denunciar la mala gestión que la DGT está llevando a cabo en los últimos años.
Se trata de una noticia que nos ha dejado sorprendidos a todos, por lo irracional y sorprendente y constatamos que lo que no ocurra en EEUU no ocurre en ningún sitio.
El día 25 de mayo ha sido aprobada la última reforma de la Ley de Tráfico, que lejos de contentar a todo el mundo, está originando todo tipo de críticas por algunos aspectos dudosos o polémicos que ha introducido. No nos sorprende este hecho, pues últimamente parece que la seguridad vial se ha convertido en una especie de cruzada de la Administración con la que justificar cualquier ataque contra el conductor, su libertad y sus derechos.