El mediapunta argentino del River Plate de 22 años de edad, Diego Buonanotte ha sido imputado de un triple homicidio “culposo” por una supuesta negligencia en la conducción, por la muerte de los tres ocupantes del vehículo que él conducía.
Esta es una trágica historia ocurrida en la madrugada del 26 de diciembre de 2009 en Argentina. Llovía ingentemente, hacía mucho viento y la carretera estaba encharcada. Viajaban 4 jóvenes de entre 21 y 24 años, que volvían a casa tras asistir a una fiesta.
En un momento del trayecto el conductor, Diego Buonanotte, se despista, pierde el control del vehículo- supuestamente por aquaplaning- y acaba estrellándose contra un árbol.
En esta segunda parte vamos a analizar la cumplida respuesta que la Guardia Civil, por medio del portavoz su Asociación Unificada (AUGC), Juan Antonio Delgado, ha dado a las declaraciones que en la mañana de ayer hacía el Ministro del Interior relativas a la huelga de “bolis caídos” que mantiene la Benemérita.
En el año 2008, según el Instituto Nacional de Toxicología, “El 40% de los conductores que perdieron la vida en accidentes de tráfico dio positivo en alcohol, drogas o psicofármacos”.
Se trata de una medida que se viene aplicando en algunos países europeos desde hace algunos años. Se trata de imponer, para las sanciones más graves, como son los grandes excesos de velocidad o la conducción en estado de embriaguez, sanciones en función de nuestros ingresos y patrimonio. En la mayoría de los casos este exceso debe ser impuesto por un Juez, y no por un agente de la autoridad.
Este es un accidente trágico y sobrecogedor, pues es el vivo ejemplo de la falta de humanidad que puede llegar a mostrar un ser “humano”, un hecho que nos hace avergonzarnos de nuestra propia condición. Con sucesos como el que se va a exponer quizá deberíamos reflexionar sobre si sabemos realmente con quién estamos viajando.
Se trata de una noticia que nos ha dejado sorprendidos a todos, por lo irracional y sorprendente y constatamos que lo que no ocurra en EEUU no ocurre en ningún sitio.
La noche del 30 de septiembre de 2003 Juan Manuel Fernández Montoya, Farruquito, atropellaba mortalmente a Benjamín Olalla. Tras darse a la fuga y tratar primero de esconder las “huellas del crimen” y posteriormente inculpar de lo sucedido a un hermano menor de edad, Farruquito fue detenido por los citados hechos.